Cómo encuentra Nonimo los nombres sin una lista de nombres
La mayoría de las herramientas de detección responden a la pregunta “¿esta palabra es un nombre?” buscando la palabra en una lista. Ese enfoque tiene un problema que ninguna lista más grande arregla: las personas con más papeletas de escaparse son justo las menos representadas en la lista. Una herramienta entrenada sobre apellidos frecuentes caza a García siempre, y falla con los nombres que ha visto poco.
Nonimo hace otra pregunta: ¿esta posición del texto es una posición donde va un nombre?
El trabajo lo hace la etiqueta, no el nombre
Mira cualquier impreso de verdad. El nombre nunca va suelto. Va debajo de una etiqueta que escribió el formulario, no la persona:
Solicitante: Amelia Torres
Persona de contacto: Daniel Okonkwo
Nombre del padre: Abdirahman Warsame
El motor reconoce la etiqueta y tapa el valor que hay en esa casilla. No necesita saber si el valor “parece un nombre”, así que un apellido poco común se tapa exactamente igual que uno frecuente. La misma lógica cubre la firma al pie de un documento, el tratamiento delante del apellido, el nombre visible de una dirección de correo y las columnas de una tabla cuya cabecera es una etiqueta de nombre.
Qué pasa después de la primera mención
Un documento de verdad declara el nombre una vez, en su campo, y luego lo repite por la prosa. Nonimo propaga el primer hallazgo confirmado a todas sus repeticiones. Y dentro de una conversación, un nombre visto una vez se recuerda: si cinco minutos después haces otra pregunta con el nombre escrito a secas, se sigue tapando, con la misma etiqueta, para que la IA no pierda el hilo de quién es quién.
Los números van aparte, a propósito
Los identificadores con dígito de control, como el DNI, el número de la Seguridad Social o un IBAN, se pueden verificar con aritmética. Esos se limpian automáticamente y en silencio, porque las cuentas no dejan duda.
Los nombres no tienen dígito de control. Así que todo lo que se encuentra por posición se tapa a la vista: ves qué se ha tapado, el motivo en una frase, y un clic lo deshace. Si el motor tapa una palabra que no debía, te cuesta un clic. Si hubiera dejado pasar un nombre, eso ya no se deshace. Los dos errores no cuestan lo mismo, y el diseño elige el barato.
Pruébalo
La demo de la portada ejecuta el motor real dentro de tu navegador. Pega un documento, o carga un ejemplo, y mira la pestaña de red del navegador mientras lo haces: la página no hace peticiones. No es una frase de marketing, es cómo está construido el motor.